
MI COMPAÑERO, SU TORMENTO
UNO
-¡Mierda!El grito desgarró el silencio de la penumbra que precedía al amanecer.Enormes nubes de vapor emergían desde las profundidades de la tierra, como si los mismos dioses hubieran prendido fuego bajo ella, para asar a los infelices habitantes de esa isla, como si de vulgares bestias se tratase.Würlaf se sentó en el suelo del camino, mientras veía como la piel de su brazo se enrojecía donde el ardiente vapor le había golpeado y evitando tocar las ardientes paredes.-Creo...